“La meditación te proporcionará sensibilidad y un gran sentido de pertenencia al mundo. Es nuestro mundo, son nuestras estrellas; no somos unos extraños. Pertenecemos intrínsecamente a la existencia. Somos parte de ella, somos su corazón.

Meditando te vuelves tan sensible que incluso la más pequeña brizna de hierba adquiere una inmensa importancia. Tu sensibilidad te concede la comprensión de que esa brizna de hierba es tan importante para la existencia como la mayor de las estrellas; sin ella, la existencia sería menos de lo que es. Esta pequeña brizna de hierba es única, irremplazable, tiene su propia individualidad.

Y esta sensibilidad te traerá nuevas amistades: con los árboles, los pájaros, con los animales, con las montañas, con los ríos, con los océanos, con las estrellas… La vida se eriquece a medida que crece el amor, a medida que crece la amistad”.

Osho